Llegué a la terapia de par biomagnético con dolores en casi todo el cuerpo y salí sintiéndome muchísimo mejor.
Tanto, que incluso horas después de la sesión fui a caminar, algo que antes me costaba hacer debido al dolor y al malestar corporal.
Me quedé reflexionando sobre qué había contribuido a ese cambio: si la entrega, la pasión y la genuina intención de ayudar de Manu, o el efecto de los imanes.
Llegué a la conclusión de que, para mí, ambas cosas tuvieron su valor.
Manu transmite una auténtica vocación de servicio, una entrega que se siente y un deseo sincero de ayudar a quienes acuden a él.
Sus herramientas terapéuticas forman parte de una experiencia que, en mi caso, me sorprendió gratamente.
Gracias infinitas, Manu, por tu dedicación, tu calidad humana y por acompañarme con tanta entrega.
En un año volveré nuevamente a terapia. Me voy con una experiencia muy positiva y con el corazón agradecido. Sin duda, recomiendo conocer su trabajo.

